Andrés Sanfuentes

La desigualdad según el PNUD

Por: Andrés Sanfuentes | Publicado: Lunes 3 de julio de 2017 a las 00:07 hrs.
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La publicación del libro "Desiguales", del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tiene la mayor importancia para el análisis del tema de tanta vigencia en Chile, no solo por la autoría sino porque hace aportes significativos desde el punto de vista de la investigación y las propuestas que contiene.

La desigualdad es fundamental en el país, porque ha pasado a ser básica en la explicación del lento crecimiento económico, el estancamiento de la productividad, la necesidad de modernización del Estado, la concentración productiva, la falta de dinamismo y de diversificación y el cuidado del medio ambiente, como factores que contribuyen a la mediocridad vigente y a la crisis política.

El informe permite abstraerse del pobre e ideologizado debate actual sobre la primacía de la libertad o de la igualdad, lo cual no mira la complejidad de los problemas del presente y no considera que no son rivales sino complementarios, un mutuo refuerzo.

"Desiguales" hace un reconocimiento de los avances logrados en el período 1990-2017, por ejemplo, en reducción de la pobreza y en la educación. Trata sobre las causas y consecuencias de este fenómeno complejo, partiendo por definir las desigualdades sociales como las diferencias en dimensiones de la vida social que implican ventajas para unos y desventajas para otros. Señala que su persistencia es un rasgo histórico, ya desde la Colonia y hasta ahora. Presenta evidencia que las desigualdades en los ingresos se han reducido desde el año 2000, de acuerdo al coeficiente Gini y los usuales 40/10 y 20/20. Sin embargo, el problema sigue vigente y los avances parciales se deben a la disminución de la brecha de salarios entre los trabajadores de mayor y menor calificación y las transferencias gubernamentales a grupos vulnerables.

La concentración productiva ha generado efectos complejos. Ente ellos, las percepciones de inseguridad e inestabilidad personal y familiar, acompañadas por la inseguridad sobre el futuro. El individualismo tan marcado ha afirmado la creencia de que el esfuerzo individual y el trabajo duro son los elementos decisivos para salir de la pobreza y tener un futuro mejor, pero también que las clases altas gozan de los privilegios en la sociedad.

El examen de las desigualdades en el trato social es un aporte significativo del estudio, pues incluye nuevos elementos para explicar a Chile como un país clasista y machista, con connotaciones étnicas y raciales, que llevan a la discriminación, generando un trato diferenciado con los naturales sentimientos de injusticia en la salud, la educación y la vecindad, de parte de quienes tienen un acceso limitado a los servicios y reciben un trato diferenciado a causa de su posición en la escala social.

Como una síntesis, la publicación señala seis nudos de la desigualdad socioeconómica, fenómeno multidimensional y dinámico:

1. La estructura productiva, que genera una gran masa de asalariados con bajas remuneraciones, mientras otros segmentos pertenecen a los de mayores rentas.

2. El capital y los ingresos concentrados en pocos grupos económicos, poco diversificados y que pagan reducidos impuestos en un sistema que lo permite.

3. El Estado insuficientemente involucrado en las políticas redistributivas y en la provisión de aquella seguridad que rompa con la incertidumbre.

4. La concentración del poder político y la sobre representación de los segmentos altos de la sociedad en las esferas de mayor influencia.

5. Un sistema educacional segmentado que no genera igualdad de oportunidades y reproduce las diferencias.

6. Un ideal de meritocracia de carácter individualista, "que puede socavar los principios de solidaridad e integración social, que sientan las bases de las sociedades más igualitarias". Vale la pena leerlo, pues supera las visiones simplistas e ideologizadas que abundan en muchos debates actuales.

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